Table of Contents
- ¿Aceite de ajonjolí o aceite de sésamo? Aclaremos la confusión
- ¿Para qué sirve el aceite de ajonjolí?
- Composición: qué hace tan especial al aceite de ajonjolí
- Aceite de ajonjolí para la piel
- Hidratación profunda para piel seca
- Para manchas en la cara
- ¿Funciona como protector solar?
- Para estrías y cicatrices
- Aceite de ajonjolí para el cabello
- El masaje abhyanga: la tradición ayurvédica
- ¿Aceite de ajonjolí crudo o tostado? Cuál elegir
- Receta DIY: aceite calmante para masaje corporal
- Precauciones y contraindicaciones
- Cómo elegir un buen aceite de ajonjolí
- Preguntas frecuentes
- Para cerrar
La primera vez que probé el aceite de ajonjolí no fue en mi rutina de piel, fue en la cocina de mi abuela. Lo usaba para freír y nada más. Años después, trabajando en el spa de El Poblado, una de mis colegas llegó un lunes con un frasquito ámbar y me dijo «esto es para masaje, pruébalo». Esa misma noche entendí por qué en la India llevan miles de años untándose con él. Hidrata sin sentirse pesado, calienta la piel de una manera muy particular y huele a semillas tostadas en el sentido bonito, no en el sentido «mi cara olerá a almuerzo».
En este artículo te cuento qué es el aceite de ajonjolí, para qué sirve, cómo aplicarlo en piel y cabello, en qué consiste el masaje ayurvédico abhyanga y qué precauciones tomar antes de empezar. También te dejo una receta sencilla para preparar tu propio aceite de masaje en casa.
¿Aceite de ajonjolí o aceite de sésamo? Aclaremos la confusión
Son exactamente lo mismo. El aceite de ajonjolí y el aceite de sésamo se extraen de las semillas de la planta Sesamum indicum, una herbácea originaria de África e India que se cultiva desde hace miles de años. La diferencia está solo en el nombre: en México, Colombia, Centroamérica y el Caribe se dice ajonjolí; en España, Argentina y buena parte de Sudamérica se prefiere sésamo. Cuando veas las dos palabras en una etiqueta o en un artículo, no te confundas, estás leyendo sobre el mismo aceite.
Hay un solo matiz importante: el aceite tostado (más oscuro, de aroma intenso) y el aceite prensado en frío (dorado claro, de aroma suave) son productos distintos aunque vengan de la misma semilla. Más abajo te explico cuál sirve para cosmética y cuál se queda en la cocina.
¿Para qué sirve el aceite de ajonjolí?
Sus usos cosméticos giran alrededor de seis aplicaciones que funcionan de verdad: hidratar la piel seca, proteger contra el estrés oxidativo gracias a su contenido de vitamina E y lignanos, servir como base para el masaje ayurvédico abhyanga, nutrir el cuero cabelludo y darle brillo al cabello, mejorar la apariencia de manchas y cicatrices con uso constante, y aliviar irritaciones leves por su efecto antiinflamatorio.
También tiene usos culinarios (en su versión tostada, sobre todo en cocina asiática) y propiedades nutricionales interesantes por su perfil de ácidos grasos, pero aquí me enfoco en lo que nos importa: cómo lo usas en tu rutina de belleza.


Composición: qué hace tan especial al aceite de ajonjolí
Cuando una colega del spa me preguntaba por qué este aceite y no otro, la respuesta corta era «por su composición». La larga es más interesante. El aceite de ajonjolí contiene cuatro grupos de compuestos que explican casi todo lo que hace en la piel.
Primero, los ácidos grasos esenciales: cerca del 40% es ácido linoleico (omega-6) y otro 40% es ácido oleico (omega-9). Estos son los responsables de que el aceite penetre rápido, refuerce la barrera cutánea y mantenga la humedad atrapada. Segundo, vitamina E (principalmente en forma de gamma-tocoferol), un antioxidante liposoluble que protege las membranas celulares de la oxidación. Tercero, lignanos característicos de esta semilla, como la sesamina y la sesamolina, que según una revisión publicada en Frontiers in Nutrition tienen actividad antioxidante, antiinflamatoria y antibacteriana documentada. Y cuarto, fitoesteroles y minerales como zinc y magnesio, que aportan al efecto calmante.
Esa combinación, especialmente los lignanos, es lo que diferencia al ajonjolí de otros aceites portadores comunes como el de almendras o el de jojoba. La sesamina y la sesamolina actúan como antioxidantes incluso después de aplicarse en la piel, lo que extiende la protección contra los radicales libres después de la aplicación.
Aceite de ajonjolí para la piel
Hidratación profunda para piel seca
El uso más sencillo y el más efectivo. Después de la ducha, con la piel todavía un poco húmeda, te pones unas gotas en las manos, las frotas para calentar el aceite y lo aplicas en cuerpo, brazos y piernas con movimientos circulares. La humedad de la piel ayuda a que el aceite forme una emulsión ligera y se absorba mejor.
Para la cara hay que matizar. El aceite de ajonjolí tiene una calificación comedogénica de 3 sobre 5 en su versión sin refinar, lo que significa que puede tapar poros en pieles con tendencia al acné. Si tu piel es seca o normal, funciona bien como aceite facial nocturno (2 o 3 gotas, masaje suave). Si tu piel es grasa o mixta, mejor úsalo solo en cuerpo y cabello.
Para manchas en la cara
Una de las preguntas que más me llegan sobre este aceite es si sirve para las manchas. La respuesta honesta: puede ayudar, no las elimina. La combinación de vitamina E y sesamina ayuda a reducir el estrés oxidativo que contribuye a la hiperpigmentación, y con uso constante (varias semanas, no días) puede mejorar la apariencia de manchas leves causadas por sol o post-acné. Para manchas profundas, melasma o hiperpigmentación postinflamatoria intensa, sigue siendo necesario un tratamiento dermatológico con activos despigmentantes.
¿Funciona como protector solar?
Aquí me toca contradecir a varias páginas que circulan en internet. Algunos estudios sugieren que el aceite de ajonjolí absorbe un porcentaje moderado de radiación UV, pero ese filtro natural no se acerca ni de lejos al SPF mínimo recomendado para una protección real. Considéralo un complemento antioxidante para usar debajo de tu protector solar (o por la noche, para reparar el daño del día), nunca como reemplazo.
Para estrías y cicatrices
Como aceite de masaje aplicado dos veces al día en zonas con estrías recientes (las rojizas, no las blancas), puede aportar elasticidad y mejorar la apariencia con el tiempo. No esperes resultados en una semana. Para cicatrices, el efecto regenerativo del zinc y los antioxidantes ayuda, pero igual que con las manchas, hablamos de mejorar apariencia, no de borrar.
Aceite de ajonjolí para el cabello
Para el cabello el ajonjolí brilla, sobre todo en cuero cabelludos secos, con descamación o costras. La tradición india lo usa desde hace siglos en una práctica llamada shiroabhyanga, el masaje del cuero cabelludo con aceite tibio.


El método básico es simple. Calientas un poco de aceite (al baño maría o frotándolo entre las manos hasta que esté tibio, nunca caliente). Lo aplicas en el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, masajeando en círculos durante 5 a 10 minutos. Después extiendes lo que quede hacia las puntas, te haces un moño suelto y lo dejas actuar mínimo 30 minutos antes de lavar con shampoo. Una vez por semana suele ser suficiente.
Una mascarilla que funciona muy bien para cabello seco: dos cucharadas de aceite de ajonjolí prensado en frío, una cucharada de aceite de coco y unas gotas de aceite esencial de romero (opcional, ayuda a la circulación del cuero cabelludo). Mezclas, aplicas de medios a puntas, dejas 30 a 45 minutos y lavas como siempre. Notarás brillo y suavidad desde la primera aplicación.
Una advertencia útil: si tu cuero cabelludo es graso, mejor aplica el aceite solo de medios a puntas, evitando la raíz. La calificación comedogénica que mencioné antes también aplica al cuero cabelludo y puede contribuir a esa sensación de pesadez que nadie quiere.
El masaje abhyanga: la tradición ayurvédica
De todos los aceites que conocí trabajando en spa, el de ajonjolí fue el que más me hizo entender por qué hay culturas que llevan tres mil años hablando bien de un aceite vegetal. En el Ayurveda, la medicina tradicional de India, se le llama el «rey de los aceites» y es la base del abhyanga, el automasaje diario con aceite tibio que forma parte de la dinacharya o rutina diaria tradicional.
La idea del abhyanga no es solo cosmética. En la tradición ayurvédica el masaje con aceite ayuda a equilibrar el dosha vata (el principio del movimiento y la sequedad), nutrir los tejidos, mejorar la circulación y preparar el cuerpo para el descanso. Más allá de la teoría energética, hay efectos observables: la piel queda elástica, los músculos relajados, y el ritual de los 10 o 15 minutos en silencio antes del baño es genuinamente reparador.
La técnica básica para hacerlo en casa: calienta unos 50 ml de aceite de ajonjolí al baño maría hasta que esté tibio. Desnuda, en un baño caliente o sobre una toalla vieja (el aceite mancha), empieza por el cuero cabelludo y baja hacia los pies. Usa movimientos circulares en las articulaciones (hombros, codos, rodillas) y movimientos largos en los huesos largos (brazos, piernas). En el abdomen, círculos en sentido de las agujas del reloj. Deja el aceite 10 a 15 minutos para que penetre y luego date una ducha caliente. No uses jabón en exceso, basta con enjuagar y dejar una capa fina de hidratación.
Una nota importante: la tradición ayurvédica recomienda evitar el abhyanga durante la menstruación, en estados febriles o agudos de enfermedad, e inmediatamente después de comer. Si estás embarazada o tienes alguna condición de salud, consulta primero con un terapeuta ayurvédico o tu médico antes de incorporar esta práctica.
¿Aceite de ajonjolí crudo o tostado? Cuál elegir
Esta es la pregunta que más confusión genera, y es importante. Hay dos versiones del aceite que parecen lo mismo pero no lo son:
El aceite de ajonjolí prensado en frío (crudo, sin refinar) es de color dorado claro, aroma suave a semilla, y conserva intactos los lignanos (sesamina, sesamolina), la vitamina E y los antioxidantes. Es el que necesitas para uso cosmético: piel, cabello, masaje. Búscalo con la etiqueta «prensado en frío», «cold pressed» o «virgen».
El aceite de ajonjolí tostado es oscuro, ámbar profundo, con aroma fuerte a nuez tostada. Las semillas se tuestan a 180-220 °C antes de extraer el aceite, lo que intensifica el sabor pero degrada gran parte de la vitamina E, la sesamina y otros compuestos sensibles al calor. Es excelente para cocina asiática (saltados, aderezos, ramen) pero no aporta los beneficios cosméticos que buscamos. Además su aroma intenso no es agradable sobre la piel.


Regla simple: si está en el pasillo de aceites para cocinar y huele muy fuerte, es tostado. Si está en una botella ámbar oscura, en sección naturista o cosmética natural, y huele suave, es prensado en frío. Ese es el que quieres.
Receta DIY: aceite calmante para masaje corporal
Esta es una de las primeras recetas que aprendí a preparar y todavía la uso. Sirve para masaje relajante de noche, para hidratar piel muy seca después de la ducha, o como base para un automasaje abhyanga.
En una botella de vidrio ámbar de 100 ml, mezcla 100 ml de aceite de ajonjolí prensado en frío con 5 gotas de aceite esencial de lavanda y 3 gotas de aceite esencial de manzanilla romana. Tapa, agita suavemente para integrar, y guarda en un lugar fresco y oscuro. Úsala dentro de los siguientes 3 meses para aprovechar los compuestos activos en su mejor estado.
Antes del primer uso, haz siempre una prueba de parche: aplica una pequeña cantidad en el antebrazo interno y espera 24 horas. Si no hay enrojecimiento, picazón ni irritación, puedes usarla con confianza. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, omite el aceite esencial de manzanilla romana y consulta con tu médico antes de usar cualquier mezcla con esenciales.
Precauciones y contraindicaciones
El aceite de ajonjolí es generalmente seguro, pero hay varias situaciones donde conviene tener cuidado.
La más importante: alergia al sésamo. Las personas con alergia al ajonjolí o al sésamo no deben usar el aceite, ni siquiera tópicamente, porque puede provocar reacciones alérgicas que van desde irritación local hasta reacciones más serias. Si tienes alergia documentada a frutos secos (nueces, almendras, maní), existe la posibilidad de reacción cruzada y conviene hacer una prueba de parche con extrema precaución o evitarlo del todo. La FDA de Estados Unidos reconoce el sésamo como noveno alérgeno alimentario mayor desde el 1 de enero de 2023, reflejando el aumento de casos documentados en las últimas dos décadas; en México la sensibilidad al sésamo se identifica cada vez más en las consultas de alergología.
Durante el embarazo, el uso oral del aceite de ajonjolí debería evitarse porque la medicina tradicional lo asocia con efectos sobre el útero. El uso tópico en piel y cabello es generalmente considerado seguro, pero si estás embarazada o en lactancia, consulta con tu médico antes de incorporarlo a tu rutina, especialmente si vas a combinarlo con aceites esenciales.
Si tienes piel grasa o con tendencia al acné, recuerda la calificación comedogénica que mencioné: el aceite sin refinar es relativamente alto en este sentido y puede contribuir a la aparición de imperfecciones. Considera otras opciones como el aceite de jojoba o de rosa mosqueta.
Una prueba de parche es obligatoria antes del primer uso, incluso si has usado otros aceites antes. Aplica una pequeña cantidad en el antebrazo interno, espera 24 horas y observa.
Finalmente, sobre la conservación: el aceite de ajonjolí prensado en frío es relativamente estable gracias a sus antioxidantes naturales, pero igual conviene guardarlo en botella oscura, lejos de la luz directa y a temperatura ambiente fresca. Si huele rancio, descártalo.
Cómo elegir un buen aceite de ajonjolí


Cuatro criterios prácticos para escoger uno que valga la pena. Primero, que diga prensado en frío o cold pressed; ese es el método que conserva los compuestos activos. Segundo, que sea sin refinar y sin tostar, para uso cosmético siempre. Tercero, idealmente orgánico, lo que reduce la posibilidad de residuos de pesticidas (especialmente importante para aceites que se aplican en piel o cuero cabelludo). Y cuarto, que el único ingrediente listado en la etiqueta sea Sesamum indicum oil (o aceite de Sesamum indicum); si aparecen otros aceites o conservantes, no es lo que buscas.
En México y Centroamérica lo encuentras en tiendas naturistas, secciones de productos orgánicos de supermercados grandes y en herbolarios. También en plataformas en línea, donde te recomiendo revisar reseñas y verificar que la presentación sea en botella de vidrio oscuro y no plástico transparente. El precio varía bastante, pero un buen prensado en frío de 100 a 250 ml suele estar en un rango razonable; si te lo encuentran demasiado barato, sospecha de la pureza.
Preguntas frecuentes
¿Aceite de ajonjolí y aceite de sésamo son lo mismo?
Sí. Son dos nombres para el mismo producto, extraído de las semillas de la planta Sesamum indicum. «Ajonjolí» se usa más en México, Colombia, Centroamérica y el Caribe; «sésamo» se prefiere en España y buena parte de Sudamérica. Cuando compres, lo que importa es que sea prensado en frío y sin refinar para uso cosmético.
¿Se puede usar aceite de ajonjolí en la cara todos los días?
Depende de tu tipo de piel. Si tienes piel seca o normal, una aplicación nocturna con 2 o 3 gotas suele funcionar bien. Si tu piel es grasa, mixta o con tendencia al acné, mejor no, porque tiene una calificación comedogénica relativamente alta. Para esos tipos de piel funciona mejor en cuerpo y cabello.
¿El aceite de ajonjolí mancha la ropa?
Sí, sobre todo el tostado por su color oscuro. Después de aplicarlo, espera 10 a 15 minutos para que la piel lo absorba antes de vestirte, o usa ropa vieja durante una sesión de abhyanga. Si te mancha, lava con jabón antigrasa lo antes posible.
¿Cuál es la diferencia entre el ajonjolí negro y el blanco?
Las semillas blancas y las negras vienen de la misma planta pero tienen perfiles ligeramente distintos. El ajonjolí negro es el más tradicional en Ayurveda, tiene un contenido más alto de antioxidantes y un aroma más profundo. El blanco es más común y de sabor más suave. Para uso cosmético, ambos funcionan; el negro suele ser más difícil de encontrar y más caro.
Para cerrar
El aceite de ajonjolí es uno de esos ingredientes que cumple con lo que promete sin necesidad de marketing extravagante. Hidrata, protege, acompaña al ritual del masaje y nutre el cabello. Lo más importante: comprar prensado en frío, hacer una prueba de parche antes del primer uso, y darle tiempo. Los aceites vegetales no son cremas instantáneas, son hábitos que se acumulan en la piel a lo largo de semanas.
Si te interesa profundizar en los aceites portadores y los esenciales, te recomiendo nuestra guía sobre el aceite de lavanda y nuestro artículo sobre tratamientos naturales para las estrías, donde el ajonjolí aparece también como aliado.


